Rosewood Mandarina presenta Toppu y Barra Peñasco: dos conceptos culinarios estelares que brindan sabores japoneses y mixología ancestral con alma nayarita
- Globalika
- 19 nov 2025
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En lo alto de la montaña de Mandarina, donde la serenidad de la selva se une con el océano Pacífico en la Riviera Nayarit, Rosewood Mandarina presenta dos nuevos conceptos que encarnan la hospitalidad y la riqueza natural del resort: Toppu, un restaurante japonés de técnica impecable e influencias latinoamericanas, y Barra Peñasco, un refugio de mixología que celebra los cuatro elementos y la herencia indígena de la región. Ambos trascienden la gastronomía: invitan a sumergirse en los paisajes de mar, cima y llanura, al mismo tiempo que reflejan el legado local.
Toppu: fusión de tradición japonesa y espíritu latinoamericano
Con vistas panorámicas hacia el Pacífico, Toppu se presenta como una experiencia japonesa refinada que abraza la riqueza de la Riviera Nayarit. Este espacio nace bajo la consultoría creativa del chef peruano Diego Muñoz y la dirección del chef ejecutivo de Rosewood Mandarina José Vicente Mascarós.
El restaurante se desarrolla a través de diferentes espacios: una parrilla Irori abierta con asientos envolventes en el centro de la cocina, una estación dedicada al yakitori, una íntima sala de sushi con impresionantes vistas al Pacífico y un comedor Itanoma para reuniones más personales. Un recinto privado en desnivel, conocido como estilo horigotatsu, está envuelto en biombos corredizos de madera. Cada espacio ofrece una auténtica expresión de la cultura japonesa, sin perder la esencia del espectacular paisaje natural de la Riviera Nayarit.
El menú combina técnicas japonesas con ingredientes locales de Nayarit —pescados blancos, pulpo, camarón, chiles, vegetales frescos y cítricos— y sabores latinoamericanos audaces. Sushi, sashimi, nigiris, tsunamono, gyozas de langosta y cerdo, kara-age y tempuras de camarón local conviven con la parrilla Irori, donde se preparan berenjena al miso, pulpo, camarones jumbo, salmón al miso, chuletas de cordero y wagyu, todos elaborados con la precisión de la técnica japonesa.
El bar de Toppu complementa la propuesta con sake, shochu y whisky japonés, así como cocteles inspirados en los ecosistemas del resort: notas de sal del océano, botánicos terrosos de la selva y matices florales de la planicie, en perfecta sintonía con la filosofía de Rosewood: A Sense of Place®.
Su diseño, desarrollado por BxSM bajo la dirección de Kota Bando, combina la estética japonesa con la artesanía mexicana. Techos altos e inclinados, biombos de madera, tapices de Hermano Maguey y mobiliario hecho a medida crean un equilibrio entre serenidad y apertura, mientras ofrece una combinación perfecta de áreas interiores y exteriores, creando el escenario ideal para una experiencia gastronómica que equilibra apertura e intimidad.
Barra Peñasco: un refugio de desconexión
A unos pasos de Toppu, el bar Barra Peñasco se encuentra escondido entre los árboles más antiguos de la montaña, suspendido sobre un acantilado con vistas al mar. Es un santuario íntimo donde la naturaleza marca el ritmo y la mixología se convierte en un lenguaje de conexión espiritual.
Bajo la dirección del jefe de mixología Iván Flores, el menú de cocteles se inspira en los cuatro elementos: agua, tierra, fuego y aire, y en las cosmovisiones ancestrales de los pueblos Náyeri y Wixárika. Cada elemento honra a una deidad: Tatei Haramara (agua), Tatei Yurienaka (tierra), Tatewari (fuego) y Tatei Niwetsika (aire); e inspirados en estos dioses, la propuesta de coctelería refleja la esencia y energía de cada uno de los elementos que representan, desde lo refrescante y mineral hasta lo terroso y ahumado.
El elemento Agua, celebra la pureza con infusiones de cítricos, hierbas y flores marinas; Tierra evoca la fertilidad con destilados de agave, hongos y chiles ahumados; Fuego transforma y purifica con notas de mezcal, cacao y especias; y Aire eleva el alma con botánicos, flores y frutas frescas. Entre las creaciones más destacadas están Peñasco, con mezcla de agaves, cordial de kaffir y sal de mar, un homenaje al espíritu de la piedra gigante que recibe a los visitantes del bar; Yubi, un tributo a la tierra con tequila, sotol y tomate verde; y Tatewari, intenso y ahumado, elaborado con ron oscuro, vermouth rojo, mezcal y cacao.
La coctelería se elabora a partir de cordiales y clarificados hechos en casa, con un enfoque artesanal que resalta destilados locales libres de aditivos. Se privilegian destilados mexicanos auténticos: tequilas, mezcales, raicillas y sotoles, provenientes de pequeños productores de Jalisco y Nayarit, seleccionados por su pureza y carácter artesanal.
El espacio invita a disfrutar sin prisa: mientras el océano, el cielo y la playa se funden en el horizonte, los visitantes pueden acompañar su coctel con bocados como caviar Osetra, tartar de langosta, tiraditos de totoaba, tamal de escamoles o tablas de quesos artesanales. La carta de vinos y champañas, que incluye las mejores etiquetas de México y de los principales destinos alrededor del mundo, se suma a la oferta de tequilas, mezcales, whiskies y otros destilados de agave.
El diseño del bar, representado por tonos cálidos de madera se integra al paisaje y está pensado para inspirar conexión con el entorno. Rodeado por el murmullo de la selva y el sonido de las olas, cuenta con una mesa central así como distintos decks orientados hacia el Pacífico que se iluminan con lámparas y luces tenues al atardecer donde cada copa se disfruta en un diálogo entre paisaje, sabor y calma.
Como las más recientes incorporaciones al portafolio culinario de Rosewood Mandarina, Toppu y Barra Peñasco se unen a La Cocina Mandarina, el corazón del resort que celebra los sabores regionales más audaces y a Buena Onda, un restaurante frente al mar conocido por su ambiente acogedor y su gastronomía de inspiración española. En conjunto, estos espacios reflejan la dedicación de Rosewood Mandarina a crear experiencias gastronómicas transformadoras enraizadas en su entorno.




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